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Artículo de opinión

20/12/2013


Barataria - Galardón, premio…? - Pedro Elosegui

- Pues de eso nada, de barato nada oiga, ¡que esto es pagando!

- ¡No fastidies!

- ¡Claro, por supuesto!.

Como vamos a tener que pagar, nativos y visitantes,  todos y cada uno de los servicios gastronómicos que consumamos a lo largo y ancho de 2014. ¿Alguien ha pensado en gratuidad? ¿Ha pensado ciudadano alguno la posibilidad de pincho-pote por la cara? Seguramente que no.


Y eso a pesar de que  la tal “Capitalidad gastronómica”, española o mundial, con la que ha sido premiada nuestra ciudad. ¿Premiada? ¿Gratuita? ¿Beneficios?...

Vayamos  por partes. ¿Premiada? ¿Galardonada? ¿Ha habido disputa, lid, combate…? Permítaseme dudar de ello, al  menos en lo que se refiere a valoración,  baremación, catalogación, cualificación y clasificación  de méritos, cualidades o capacidades habituales en una confrontación de las que resulte destacado uno de los aspirantes ante el resto.

A mi entender lo exacto no sería que Vitoria-Gasteiz ha sido resultado premiada, sino que ha resultado adjudicataria del título de capital….bla, bla, bla.  Y es que los premios lo son como resultado  de un proceso de competencia de méritos y las adjudicaciones se realizan como resultado de una subasta tras ofertas económicas. Y es que mucho me temo que los criterios de valoración han sido básicamente dos: quien da más y quien tiene más.

Y viene ahora la segunda interrogante: ¿Gratuita? Pues claro que no. La entidad organizadora del llamado premio no es, ni mucho menos, una asociación altruista interesada en destacar el trabajo de una persona o colectivo que destaca en su ámbito de actuación, sino que se trata de una entidad con ánimo de lucro. Ello en sí mismo no es nada perverso. No diré nunca eso. El lucro en una empresa en un objetivo básico en su organización. Pero se dice y punto. Detrás de la entidad ofertante se encuentra una empresa de difusión y publicidad que se va a encargar de la gestión a nivel público de la divulgación del hecho premiado. Y por su parte es legítimo. Solo una cuestión y es que desde las administraciones públicas las encomiendas de gestión de servicios deben hacerse mediante la adjudicación marcada en la ley correspondiente y bajo los criterios de publicidad, capacidad y mérito entre otros.

Por lo tanto gratuita no va a resultar la tal capitalidad sino, antes al contrario, previo el libramiento de los correspondientes recursos públicos, económicos y de todo tipo, paradójicamente a la entidad premiadora.

 

Siento que me han tomado el pelo como ciudadano de Vitoria. Siento que alguien o algunos en algún sitio estarán disfrutando del rendimiento que van a obtener del ansia de nuestra ciudad de ser algo en el mundo, -como si no lo fuera ya- de sentirse honrado con algún premio o galardón que supuestamente le coloque en el mundo –como si no lo estuviera- . Es algo así como un complejo de inferioridad que se desease superar a fuerza de buscar ánimos y loas externas. Primero la Green Capital en 2012, la Capital de la Batallas Napoleónicas en 2013 y la Capital Gastronómica en 2014.

Y beneficios. Preguntar cuál o cuáles serán los beneficios de la gastro-capital, resultaría en vano. Cuando se ha preguntado en los dos años anteriores se han facilitado datos supuesto-teóricos no cuantificables contablemente… aumento de ocupación hotelera, visitas, restaurantes… que si la capitalidad nos situaba en el mundo…

Por lo tanto si siquiera preguntar, total ¿para qué?

Una cuestión si cabe realizar, o varias mejor, para que cada uno se conteste a modo de auto-test:

¿Conozco qué ciudad es en 2013 capital verde europea?

¿Conozco que ciudad es en 2013 capital gastronómica española?

¿He viajado a cualesquiera de esas ciudades en este años?

¿Ha figurado entre mis preferencias de viajes?

En esta cuestión me siento una especie de Sancho Panza en el papel de gobernador de la Ínsula de Barataria, sintiéndose halagado de quienes no eran sino sus burladores.

 

AUTOR


Pedro Elosegi

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